Las Agencias de Viaje Presentan ante la Justicia una medida cautelar contra Aerolíneas Argentinas

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La Federación Argentina de Asociaciones de Empresas Viajes y Turismo (FAEVyT) presentó una medida cautelar ante la justicia para frenar la eliminación por parte de Aerolíneas Argentinas de las comisiones del 1% para las agencias de viajes. Bajo el argumento de un ahorro de U$S 8 millones al año, la empresa estatal comenzó a aplicar Comisión Cero el 1 de enero. Según dijeron en la federación que reúne a las agencias de viajes, se intentaron establecer puentes con la compañía pero la salida de Isela Costantini dificultó aún más un encuentro. Quien sí los recibió fue el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, pero para decepción de los agentes de viajes éste ratificó “que hay que bajar el déficit de Aerolíneas y que la decisión está tomada desde la dirección de la compañía”. Ante esta falta de dialogo, FAEVYT avanzó en una cautelar judicial con el objetivo de ponerle un freno a la iniciativa.

Fuente: Aviación News

“El contrato de alojamiento turístico bajo la mirada del Código Civil y Comercial de la Nación” | @eldial_com

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El contrato de alojamiento turístico bajo la mirada del Código Civil y  Comercial de la Nación

Publicado en elDial.com – 2 de diciembre de 2016

Dr. Federico Dangelo Martínez

Introducción

En este trabajo pretendo poner blanco sobre negro sobre un aspecto jurídico del contrato de alojamiento en la no tan específica regulación de este contrato en la República Argentina.

Es que el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación[ii] prevé, en el Libro Tercero, Título II la regulación de los contratos en general, en el cual encontramos algunos aspectos que fijan un marco legal. Para una mejor comprensión dividiré los criterios en generales y específicos[iii], veamos:

Generales:

‣ formación del consentimiento;

‣ oferta y aceptación;

‣ contratos celebrados por adhesión a cláusulas generales predispuestas;

‣ tratativas contractuales;

‣ incapacidad e inhabilidad para contratar;

‣ suspensión del cumplimiento y fuerza mayor.

 

Específicos:

‣ contrato de consumo;

‣ relación de consumo;

‣ formación del consentimiento;

‣ prácticas abusivas;

‣ información y publicidad dirigida a los consumidores;

‣ cláusulas abusivas.

 

Es decir, en el derecho argentino existe una regulación de este contrato pero debemos conjugar diversos aspectos, como los referidos antes, para comprender las obligaciones y los derechos de las partes de este contrato, vale decir prestador del servicio de alojamiento turístico y el cliente (también denominado turista o consumidor).

Pero, al igual que en el anterior Código Civil[iv], en el actual se guarda un criterio esencial de la regulación de este contrato con incidencia en la responsabilidad del prestador frente a su cliente ya sea por daños a la persona, como lesiones o muerte, o bien, daños a la propiedad del turista, como ser robo, hurto, pérdida de su equipaje o elementos personales, entre otros. Sobre este aspecto me detendré y lo analizaré en los siguientes puntos.

Regulación actual

El Código Civil y Comercial de la Nación establece algunos aspectos de este contrato turístico.

Hay una plena responsabilidad del prestador para con el cliente sobre los bienes que este último introduce en el establecimiento. A modo de ejemplo, diremos que tales bienes pueden ser: el dinero del huésped, su vestimenta, su notebook, e incluso el vehículo con el cual arribó, es decir todas sus pertenencias. Y en este caso, el prestador responde por los daños o pérdidas sufridas en tales bienes.

La justicia – en la causa Federación Argentina Sindical del petróleo y Gas Privado – entendió que “el huésped que pretende la reparación del daño sufrido en sus efectos personales debe probar haber estado alojado en el establecimiento y que el daño incide en dichos efectos personales (dinero y elementos de valor), mientras que el demandado  sólo podrá eximirse de responsabilidad si prueba que el daño es obra del propio damnificado o bien proviene de caso fortuito o fuerza mayor”[v].

Dicho ello, debo aclarar que se prevén supuestos en los que, de producirse daños o pérdidas sobre los bienes del turista, el hotelero no responderá por ello si es que dichos sucesos fueron consecuencia del caso fortuito o fuerza mayor – algo así como hechos de la naturaleza o del hombre pero siempre de manera imprevisible -. Hasta aquí todo es muy razonable, pues impera un deber implícito en todo contrato como ser el deber de seguridad[vi], en este caso para los objetos personales del turista, y previendo que ante casos de la naturaleza o del hombre que de ninguna manera se pudieron prever, no habría responsabilidad alguna por el prestador del servicio.

Esto último, en referencia al caso fortuito o fuerza mayor, se suele interpretar de manera muy ligera por los inexpertos del derecho, pero no por ello mal intencionados, en particular cuando se considera la imprevisibilidad. Un hecho es imprevisible cuando no puede anticiparse sus consecuencias, considerando los esenciales deberes profesionales de todo prestador de un servicio.

Veamos un ejemplo[vii]: Si un turista, en su estadía en un hotel, sufre la pérdida de sus pertenencias por el efecto agresivo de un huracán el que destrozó habitaciones de un sector del hotel donde se encontraba la habitación en la que se alojaba, no parece razonable, en términos jurídicos, pretender que el hotelero reponga los objetos perdidos o destruidos pues claramente ello ha sido un hecho de la naturaleza e imprevisible. Pero, si tal huracán ha sido en un hotel del Caribe y en temporada de huracanes, considero que en este caso no prosperaría la requerida imprevisibilidad. Es cierto que no hay manera de saber con tamaña exactitud cuándo acaecerá un huracán u otro evento de la naturaleza, pero en este caso es previsible que pueda ocurrir en un período establecido. Aquí el prestador no puede desconocer esta probabilidad, y es ello lo que rompe con la imprevisibilidad, por lo que en tal caso el prestador debiera responder por los daños.

Bien, aclaro ello, debo resaltar un aspecto extraño desde donde se lo mire, y es que el legislador previó, a suerte de eximente de responsabilidad, además de los mencionados antes, que el hotelero no responderá por los daños o pérdidas de las pertenencias del huésped dejadas en el vehículo dejado en el estacionamiento del establecimiento, incluso si tal servicio fuera tercerizado.

En otro orden de ideas, la regulación prevé que el huésped que lleve consigo efectos de valor superior al que ordinariamente llevan los pasajeros debe hacerlo saber al hotelero (así es como identifica al prestador del servicio de alojamiento turístico el nuevo ordenamiento civil y comercial) y guardarlos en las cajas de seguridad que se encuentren a su disposición en el establecimiento, para lo cual la responsabilidad del hotelero se limita al valor declarado de los efectos depositados. Y en caso de que el turista no cumpla con este deber de informar al prestador sobre sus pertenencias de gran valor, eximirá a este último de responder por los eventuales daños o perdidas que pueda sufrir, el cliente, sobre los mismos.

A esta altura surge una pregunta ¿qué se entiende por valor superior al que ordinariamente llevan consigo los pasajeros? Interrogante que no debe ser respondido a la ligera, ya que debe analizarse en cada caso particular, considerando el destino, la categoría del alojamiento y el poder adquisitivo del turista.

Corresponde efectuar una distinción según se trate de sumas de dinero “normales” para gastos diarios de alimentación y esparcimiento, en cuyo caso no es exigible la exhibición al hotelero ni la entrega en depósito. Pero si se trata de grandes sumas, la exhibición es de rigor, creando para el viajero la obligación de depósito en las cajas de seguridad del establecimiento. El mismo criterio se aplica respecto de las joyas, por cuanto su valor no justifica dejarlas en la habitación

Al respecto la Justicia, en la causa Melnyk, entendió que “cuando se trata de objetos de gran valor, tales como joyas, sumas de dinero muy importantes, etcétera, el viajero debe hacer saber al posadero que los tiene en su poder, y aún, mostrárselos, si éste lo exige y, de no proceder así el posadero no responde de su pérdida”[viii].

Por otro lado, es pertinente recordar que la legislación prevé que el hotelero pueda negarse a recibir objetos que resultan excesivamente valiosos. Es decir, ante el deber del turista de informar, al momento de efectuar el check-in, sobre tales objetos valiosos, nace el derecho del hotelero de decidir aceptar o no en custodia dichas pertenencias, sabiendo que en caso de hacerlo deberá responder por el valor declarado por el consumidor. En otras palabras, puede válidamente negarse a recibirlos.

Por último, el nuevo Código Civil y Comercial  prevé que toda intención del prestador del servicio de alojamiento turístico, de reducir o eludir las responsabilidades aquí mencionadas – salvo la disminución de responsabilidad por los daños o pérdidas en las pertenencias de gran valor que no fueron informadas por el turista – será considerado de ningún valor, al punto que la norma dice que tales cláusulas se tendrán por no escritas.

Esto me lleva a recordar una experiencia personal, donde un hotel había fijado un cartel con la leyenda de que “el hotel no se responsabiliza por los daños sufridos en el ascensor habiendo escaleras a su disposición”. Esta más que claro que ello no solo no es correcto sino que tampoco es legal, y por tanto tal cláusula no es válida.

Por último, y no por menos importante, quisiera referirme a las dos vías que prevé el derecho argentino para atribuir responsabilidad ante daños concretos.

Para clarificar este punto quisiera, con el permiso del lector, recordar tres menciones del Código Civil y Comercial que hace en el Libro Tercero, Título V, Sección 3ra.

‣ artículo 1721. Factores de atribución. La atribución de un daño al responsable puede basarse en factores objetivos o subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de atribución es la culpa;

‣ artículo 1722. Factor objetivo. El factor de atribución es objetivo cuando la culpa del agente es irrelevante a los efectos de atribuir responsabilidad. En tales casos, el responsable se libera demostrando la causa ajena, excepto disposición legal en contrario;

‣ artículo 1724. Factor subjetivo. Son factores subjetivos de atribución la culpa y el dolo. La culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar. Comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesión. El dolo se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos. 

Es decir, la manera que el derecho determina para establecer quien o quienes deben responder ante el damnificado por un daño concreto, será considerando que el daño se produjo durante o en ocasión del servicio – responsabilidad objetiva – o considerando que además de producido durante o en ocasión del servicio el daño se debe, además, a una intención de dañar (dolo), con la aceptación previa de posibles consecuencias dañosas (dolo eventual) o por el descuido profesional en la previsión o atención del daño (culpa).

Dicho ello resta decir qué tipo de responsabilidad aplica ante daños al turista o daños o pérdidas de las pertenencias de éste, producidos durante o en ocasión del servicio contratado.

Para los supuestos de daños o pérdidas sufridas en las pertenencias del turista, la Justicia es uniforme, en estos últimos años, en considerar que el factor de atribución es objetivo [ix], al igual que para el caso de daños a la persona [x]

Regulación en el antiguo Código Civil y diferencias con el actual Código

A diferencia de la vigente regulación, el Código Civil de la Nación – vigente hasta el 31 de julio de 2015 – regulaba algunos aspectos del contrato de alojamiento turístico en la figura del depósito necesario, tal y como sucede con el actual Código pero con algunos cambios, sin perjuicio de la terminología empleada (no nos olvidemos que dicho Código Civil data del 1869). Veamos.

El primer cambio que se aprecia es que la responsabilidad en el anterior código es en atención a la culpa, como dice el artículo 2230, y por tanto su factor de atribución era por vía de la responsabilidad subjetiva y no objetiva como en el actual régimen.

Después, de la lectura del artículo 2231 se aprecia que la responsabilidad por los vehículos estaba atada a los dejados en sus establecimientos, y ahora se contemplan además otros espacios, como ser los estacionamientos de terceros, como servicio del hotel pero tercerizado.

En otro orden de ideas, el viejo Código eximía a los prestadores del servicio de alojamiento de responder ante daños, en el marco del contrato de servicios, ante quienes no sean huéspedes del establecimiento.

Por último, el gran cambio que se observa deviene de la redacción del artículo 2237 que dice “No es fuerza mayor la introducción de ladrones en las posadas si no lo hiciesen con armas, o por escalamiento que no pudiese resistir el posadero”. Es decir, en caso de robo con armas, o el robo o hurto a partir del ingreso por el perímetro del hotel siempre que las medidas de seguridad sean idóneas para evitarlo (lo que antes se decía por escalamiento irresistible) el prestador del establecimiento no respondía por los daños o pérdidas ocasionados al huésped.

Todo lo dicho se puede apreciar más claramente con el siguiente cuadro

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Conclusión

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación – sin perjuicio de los aspectos que no he detallado y que fueran mencionados en la introducción del presente -prevé algunos aspectos que hacen a la relación jurídica del hotelero y el huésped, enfatizando la responsabilidad ante daños y pérdidas de las pertenencias del cliente, dejando en claro que ante sucesos de la naturaleza o del hombre, pero imprevisibles, el hotelero no será responsable, incluso por los daños o pérdidas de las pertenencias dejadas por el huésped en el vehículo.

Pero no dice nada, expresamente, sobre la seguridad del turista respecto a los daños que pueda sufrir a consecuencia de lesiones – leves o graves –  o incluso la muerte. Este silencio no implica que el prestador del servicio no deba responder ante tales daños, y ello se sustenta en el deber de no dañar a otro, implícito en todo contrato y previsto en el artículo 1710: “Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de: … evitar causar un daño no justificado…”. Es más, agrega el ordenamiento en el artículo 1716 que “La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado, conforme con las disposiciones de este Código.”

Es decir, en caso de que el huésped sufra un daño en su persona durante la prestación del servicio de alojamiento turístico, y dicho daño pueda ser evitado tanto por el accionar desplegado por el prestador luego del daño como también en las previsiones planificadas por el mismo, será responsable por tales daños ante el turista en caso de lesiones leves o graves, o ante los familiares o representantes del huésped en caso de que se haya producido la muerte del mismo.

En cuanto a la manera de responder, será, como he dicho antes y con sustento en la posiciones adoptadas en la justicia, con la responsabilidad objetiva.

Ante ello, recuerdo un caso judicial – Valle de las Leñas SA. – donde se sostuvo que “corresponde responsabilizar a la firma propietaria de un complejo turístico por los daños sufridos por una persona que cayó en un pozo tapado por la nieve, ubicado en las inmediaciones del Hotel donde se hospedaba, pues si bien la explotación del servicio de hotelería había sido dado en concesión a un tercero, el accidente se produjo en un sitio de uso común cuyo cuidado se encontraba a cargo del titular del complejo”[xi].

En suma, la principal obligación consiste en la prestación del servicio de hotelería y sus anexos. Además de ello debe otorgar seguridad y tranquilidad a los viajeros, para lo cual el hotel debe asegurar que ni terceros ni dependientes perturben la estadía del huésped. También, el hotelero, debe velar porque las instalaciones del hotel estén en condiciones y en ellas no sufra daños el pasajero que puedan atribuirse a riesgo o vicio de la cosa (responsabilidad objetiva). Por infringir este deber se condenó muchas veces al hotelero a indemnizar por los daños corporales sufridos por el pasajero.

En uno de estos casos se responsabilizó al propietario del hotel por la lesión producida a un pasajero a consecuencia de la caída de un lavabo, pues la existencia de un cartel que advierte sobre el riesgo de la cosa (“no apoyarse en la pileta”) no constituye por sí solo excusa absolutoria, en orden al uso normal que se le dio a la misma. La obligación del hotelero de cuidar de la seguridad del pasajero y sus efectos, lleva implícita la obligación de prever y evitar la comisión de delitos en el ámbito del hotel.

Tanto en materia de ilícitos como en la esfera contractual, el hotelero responde por sus dependientes, por la acción de otros viajeros hospedados, como así también por quienes acceden al hotel sin autorización.

En este aspecto, es normal lamentablemente, a pesar de la prohibición legal, la existencia de carteles, impresos, adheridos a las instalaciones del hotel, por medio de los cuales los hoteleros comunican, a sus pasajeros, que se consideran liberados de responsabilidad por la desaparición de efectos que no hayan sido depositados en las cajas de seguridad del hotel. Estos avisos carecen de valor para nuestro ordenamiento jurídico, pues el hotelero no se exime de responsabilidad por avisos, ni puede celebrar acuerdos con el fin de derribar o disminuir su plena responsabilidad frente al turista.

 

Notas

Abogado, fundador de derechoyturismo.com, consultor y profesor universitario, especializado en derecho del turismo. Actualmente maestrando en derecho empresarial. Asimismo formado en la implementación y mantenimiento de sistemas de gestión de calidad.

[ii] Reemplazó a dos Códigos muy tradicionales y fuertes en nuestro país, como el Código Civil y el Código Comercial.

[iii] Debo aclarar que empleo el término especifico de una manera particular, pues el Código Civil y Comercial no regula directamente el contrato de alojamiento sino que se expresa por los contratos de consumo, los que alcanzan a las más diversas relaciones de consumo, y entre ellas se encuentra el servicio de alojamiento turístico.

[iv] Sancionado el 25 de septiembre de 1869, promulgado 4 días más tarde,  por ley 340 de la Rep. Argentina

[v] Cámara Nacional en lo Civil, sala M, de fecha 11 de marzo de 2002. En la causa Fernandez, Fabio c/ Federación Argentina Sindical del petróleo y Gas Privado.

[vi] Sobre este punto del deber de seguridad volveré más adelante, en la conclusión del presente.

[vii] En el ejemplo tomare sucesos de la naturaleza e internacionales – huracanes en la región del Caribe -que superan el ámbito de aplicación de la regulación argentina, pero lo haré a los fines de aclarar para el lector el aspecto de la imprevisibilidad.

[viii] Cámara Nacional en lo Comercial, sala D, de fecha 24 de abril de 1997, en la causa Melnyk, Miguel c Esmeralda Palace Hotel.

[ix] Así lo entendió la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario, sala I, de fecha 15 de junio de 2010, en la causa Benfield, Helena E. c/ Plaza Real S.A.

[x] Juzgado de 1a Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de 11a Nominación de Rosario, de fecha 21 de agosto de 2014. C., M. V. y otro c/ Hotel King´s S.R.L. y otro s/ daños y perjuicios.

[xi] Cámara Nacional en lo Comercial, sala C, de fecha 2 de junio de2009. en la causa Valle de las Leñas SA.

Una iniciativa para darle mayor protección a los derechos del turista

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La Defensoría del Turista de la Ciudad y la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor firmaron un acuerdo para defender a los turistas que se sientan perjudicados por algún prestador local. En 72 horas, y a través de un arbitraje, las partes podrán solucionar el problema.

Un auto alquilado que se descompuso, una habitación de hotel que no era la reservada, un transfer que iba a ser gratuito y no lo fue, una excursión que dejó de a pie al contingente… Estas y muchísimas otras situaciones se presentan a diario en cualquier ciudad del mundo y hacen que el viaje de placer deje se empañe. A partir de allí el turista reclama con la certeza de saber que, si es afortunado y le dan la razón, el resarcimiento va a llegar demasiado tarde.

En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama puede ser muy diferente y marcar un ejemplo a partir del convenio que la Nación, representada por Fernando Blanco Muiño, titular de Dirección Nacional de Defensa al Consumidor y la ciudad, a través del Defensor del Turista José Palmiotti, celebraron para lograr la resolución exprés de conflictos comerciales que involucren a turistas (nacionales y extranjeros) que visiten Buenos Aires.

El flamante Programa de Protección al Consumidor Turista tiene como finalidad la educación, orientación y protección de los derechos del turista en cuanto consumidores y usuarios de bienes y servicios, a través de una herramienta concreta de defensa. El sistema funcionará del siguiente modo: recibido un reclamo, la Defensoría traslada el caso a la Dirección de Defensa del Consumidor, que convoca al turista y a la empresa cuestionada y los somete (con el consentimiento de ambos) a un procedimiento de arbitraje de consumo propuesto en el marco de la Ley 24240 de defensa del consumidor. En 72 horas hábiles las partes pueden acordar la solución del problema, la que una vez homologada tendrá fuerza vinculante para las partes. Caso contrario, queda abierta la vía judicial.

A partir de hoy, el programa se presentará a diferentes cámaras empresarias del sector turístico (hotelería, transporte aéreo, fluvial y terrestre, agencias de viajes, etc.) con el objetivo de sumar adherentes al procedimiento: quienes lo hagan serán reconocidos por los organismos oficiales, que los acreditarán por sus buenas prácticas comerciales.

“Buenos Aires debe ser un ejemplo para el mundo en el trato a los turistas. No sólo les ofrecemos las maravillas de esta ciudad, sino que además los cuidamos como en ninguna otra parte. Con este Convenio, sus derechos como consumidores van a ser protegidos de manera integral y con ellos presentes, en tiempo récord”, comentó Palmiotti.

El objetivo principal del convenio es resolver uno de los principales inconvenientes de los turistas, que es la falta de celeridad en la resolución de su problema durante su actividad turística. La intención es que los conflictos planteados se resuelva en menos de 72 horas a través de los tribunales arbitrales que funcionarán en la dirección especialmente para casos de turistas.

El programa también contempla diversas acciones como:

• Coordinar acciones destinadas a la eficiencia de protección del consumidor turista.

• Optimizar los procesos y procedimientos aplicables en la materia.

• Implementar políticas de consumo tendientes a afianzar a nivel local los derechos de los consumidores.

• Impulsar acciones conjuntas con el sector empresarial.

Durante la firma del acuerdo estuvieron presentes en la presentación representantes de Buquebus, la Embajada de El Salvador, la Unión Argentina para la Defensa del Consumo, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, Ministerio de Turismo de la Nación, Asociación Proconsumer, Asociación Consumidores Libres, Universidad Católica Argentina, la Asociación Procinsumer para la protección de consumidores del MERCOSUR, CONSAL -Consumidores Alerta-, Cámara Argentina de Turismo, la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires, el Foro de Profesionales de Turismo y la Asociación patrocinadora del turismo, hotelería y gastronomia de la República Argentina.

Fuente: Clarín 

Las propinas forman parte del sueldo

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La justicia definió que las propinas forman parte del sueldo. En el siguiente resumen del fallo -analógicamente aplicable a las diversas actividades que conviven con la modalidad de las propinas- apreciarán tal resolución en una causa por despido

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo precisó sus alcances en un fallo por despido. Hubo también un apartado sobre responsabilidad solidariaUna de las prácticas más habituales en la operatoria diaria de una boca de expendio es brindar servicios a los clientes a la par de abastecer sus vehículos de combustibles. Este tipo de proceder es generalmente recompensado a través de una propina, la cual va a parar al bolsillo del empleado sin tributar ningún tipo de impuestos.

Esta característica, sin embargo no la exime de formar parte del reclamo de los trabajadores cuando son despedidos. Son consideradas integrativas del salario, y así lo ratificó un fallo reciente del Juzgado 23 correspondiente a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

Según expresaron los magistrados Gloria M. Pasten de Ishihara y Graciela A. González, la demandada admitió que eran recibidas por los dependientes pero adujo que no tenía participación alguna en lainstrumentación de su distribución.

Se basaron en los dichos de los testigos quienes coincidieron en manifestar que “todos los días se llevaban una propina que dependía de la voluntad del cliente”.

“En consecuencia, la percepción de propinas en forma y habitual se encuentra debidamente acreditada en autos en tanto los operarios de playa recibían propinas de los clientes si los atendían bien al ofrecerles servicios tales como limpieza de vidrios y controles de agua o aceite, extremo que en definitiva coincide con una costumbre arraigada en nuestra sociedad”, remarcaron los letrados.

En ese sentido recordaron que la empleadora tácitamente aceptó que la propina fuera percibida por el trabajador, lo que torna operativa la primera parte del artículo 113 de la LCT, subsumiendo el carácter de lo así obtenido en las prescripciones del art. 103 de ese régimen normativo, según lo expresamente dispuesto por el artículo 1 del Convenio Nº 95 de la OIT y la doctrina sentada por nuestro más Alto Tribunal.

Fuente: Thomson Reuters Latam

Los hoteles boutique enfrentan su peor temporada. #Argentina

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Atrás quedaron los años de la proliferación de hoteles boutique y sus altos márgenes de ganancias en la ciudad de Buenos Aires. Sólo entre 2005 y 2009 hubo 63 aperturas. Desde entonces, una serie de acontecimientos, que van desde una mayor competencia hasta la caída en el número de visitantes del exterior, cambió la ecuación del negocio, y sólo logran sobrevivir aquellos que aplican las mejores estrategias, aunque con ratios de rentabilidad acotados.

“Se puede decir que el sector vive el peor momento en 35 años. No hay cierres ni despidos masivos, pero las tarifas de los hoteles boutique están a un tercio de su valor en dólares, con un tipo de cambio atrasado y alta carga impositiva”, alerta Noel Verger, director de la división Hoteles de L. J. Ramos Brokers Inmobiliarios.

Para Esteban Bengochea, director de la consultora especializada en management hotelero BENS, los tres grandes drivers de recepción de negocios para los hoteles -corporativo, turismo y reuniones- están pasando por un momento complicado. “Cuando hay un mayor número de visitantes a ferias y exposiciones se da una mayor concentración en algunos barrios y genera overflow en otras zonas de la ciudad, que beneficia a los hoteles boutique. Sin embargo, hoy está todo planchado”, resume el panorama. “Hoy, sólo los hoteles que hacen muy bien las cosas pueden obtener rentabilidad y en esos casos, no supera el 5% anual sobre la inversión”, agrega el especialista.

En el segundo trimestre de este año, la caída del turismo receptivo fue del 6%, teniendo en cuenta los arribos al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y Aeroparque, según el último informe del Ibdec. Los que aún llegan al país tienen una estada que promedia las 13 noches y Buenos Aires se queda con casi el 60% de las pernoctaciones, según revela el mismo informe.

“Hay dos problemas que enfrentan hoy los hoteles boutique: el mal momento del mercado hotelero en general y la falta de escala para afrontar los costos en alza, con un dólar atrasado”, asegura Arturo García Rosa, presidente de RHC Latin America y uno de los mentores de la resurrección del Alvear Palace Hotel, en los 80. “A su vez, los pequeños hoteles no tienen masa crítica y comercializan vía Internet el grueso de sus habitaciones, cuando esas agencias online cobran hasta un 30% de comisión”, advierte.

Un arma de doble filo

El concepto de hotel boutique, que no figura en ninguna legislación hotelera nacional, tiene al menos 15 años de existencia en todo el mundo, con sus orígenes en Europa. A nivel local vivió su momento de esplendor durante la década pasada, coincidiendo con un boom del turismo.

“El movimiento de turistas en la actualidad es justo y aquel que no se adaptó a las reglas de juego con otros parámetros, es decir, quien no está gestionando sus tarifas dinámicamente, está perdiendo negocios”, sentencia Bengochea y agrega: “Los huéspedes son los que tienen cada vez más poder y lo ejercen a través de portales como TripAdvisor, Booking o Expedia”.

Fierro Hotel abrió sus puertas en 2010 con 27 suites y desde entonces está en el top 10 de TripAdvisor. “Entendemos que es muy importante tener una buena valoración en los portales online y eso sólo se puede lograr teniendo como foco permanente la calidad en el servicio”, afirma el irlandés Ed Holloway, que ingresó a trabajar al restaurante UCO, una de las propuestas que ofrece el establecimiento, hasta que asumió la dirección del hotel hace 18 meses.

Para Guido Pacanowski, director de CasaSur Hotel Collection, empresa familiar de capitales argentinos que reúne tres establecimientos y 175 habitaciones, los portales traccionan muchísimos clientes, pero también generan una competencia feroz que reduce los precios. En este caso, sólo para alcanzar el punto de equilibrio necesitan una ocupación media superior al 50 por ciento.

En la década que comienza con la salida de la convertibilidad hasta 2012, el turismo se duplicó en Buenos Aires, y todos coinciden que los años dorados del concepto boutique se vivieron entre 2005 y 2008. Para García Rosa, incluso hasta 2011 el negocio estuvo bien, pero a partir de una serie de desarreglos que todos conocemos -cepo, inflación y pérdida del clima de negocios- se desalentó el sector.

“Un hotel de 30 habitaciones, muy bien manejado, necesita un 60% de ocupación sólo para no perder plata”, analiza el director de BENS, y resalta lo lejos que quedaron las tasas de ocupación en torno del 30% para cubrir los costos, con márgenes de rentabilidad, incluso superiores a los Estados Unidos.

Como en casa

En 2009 abrió Casa Chic Palermo Soho Boutique, la creación que eligieron Federico Bonomi y Cynthia Kern, fundadores de Kosiuko y Herencia Argentina, para replicar en Buenos Aires un modelo probado tres años antes, en José Ignacio, Uruguay. “Cuando decidimos abrir en Palermo y apostar a la Argentina se vivía un auge de los hoteles boutique, se abría uno por mes y hasta entonces había 34”, recuerda Bonomi, que ahora tiene tres hoteles, tras la apertura de Casa Chic Carmelo Club de Campo, también del otro lado del charco, en 2012.

Para el empresario de la moda se vive en constante cambio: “Cynthia se encarga todo el tiempo de los detalles, en cada rincón se ve su pasión por la decoración, un día llega con una idea nueva y la implementa, creo que es algo en lo que destacamos frente a la competencia”. Dos tercios de las visitas en Casa Chic provienen de otras provincias y un tercio del exterior. La oferta de este petit hotel de seis habitaciones se completa con una tienda, que tiene su propia oferta de blanquería, mobiliario, decoración y productos textiles de las marcas creadas por sus propios dueños, como otro de los diferenciales.

Para Verger, el salvavidas en estos momentos pasa por la calidad de atención a los huéspedes y una oferta que los diferencie del promedio. “Implementar una administración muy prusiana es lo único que se puede hacer, porque no se pueden controlar las otras variables”, aporta García Rosa.

Fierro Hotel, también en Palermo, tiene un nivel de ocupación medio del 80% anual, pero desde su dirección reconocen que los niveles de rentabilidad proyectados desde 2010, no alcanzan a cubrir las expectativas. Para Holloway, “hoy el mercado se caracteriza por una intensa competencia de precios, más allá de las diferencias de servicio”.

En el caso de la cadena que dirige Pacanowski, una administración y gerencia general que permite manejar los tres establecimientos de manera centralizada, significa un acierto para afrontar los meses de crisis. CasaSur surgió como una apuesta en 2008, cuando pensaban levantar un edificio residencial en la avenida Callao, entre las arterías Quintana y Alvear, y los inversores cambiaron a último momento el proyecto por el de un hotel boutique de lujo. “Descubrimos que es un negocio hipersensible. Siendo ingeniero civil, no conocía en detalle el sector, pero si uno repasa lo que sucedió con Lehman Brothers, gripe aviar, volcán Puyehue, la cotización del dólar, todo es muy cambiante”, reconoce Pacanowski que, para diferenciarse, ofrece piscinas al aire libre, bicicletas a sus huéspedes, una propuesta gastronómica en cada hotel y trabó alianzas con clubes de membresías reconocidos mundialmente, como Small Luxury Hotel y Preferred.

En los últimos tres años, a contramarcha de lo que vivió el sector, sumó dos establecimientos: CasaSur Bellini, con 80 habitaciones, y CasaSur Palermo, que suma 60 suites a la colección. “Muchos creen que al sumar tantas habitaciones se desacopla del concepto boutique, sin embargo pasa por una atención especial a los huéspedes y ofrecerles flexibilidad versus las grandes cadenas”, finaliza su director.
Fuente: La Nación 

Pueden acceder a la nota en este link

Valioso antecedente en materia de cuantificación del daño en transporte aéreo.UE.

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Familiares de una víctima del siniestro de Spanair logran una nueva indemnización
Los supervivientes y familiares de los 154 fallecidos del vuelo JK5022 de Spanair, accidentado en el Aeropuerto de Barajas en 2008 mientras despegaba, han obtenido una victoria en su batalla legal por lograr las indemnizaciones que consideran justas. La Audiencia de Barcelona ha estimado parcialmente el recurso de los familiares de una de las víctimas y ha fijado una nueva cuantía superior a los 600.000 euros, cantidad que duplica la establecida anteriormente.

Según un artículo publicado este lunes en la web de la Cadena SER por el abogado de la familia, Francisco Vasques, la Audiencia Provincial ha desestimado íntegramente el recurso de la aseguradora y ha fijado una nueva indemnización para los padres y la hermana de la víctima que “supera ahora con creces lo previsto por el baremo de accidentes de tráfico”, que es la referencia que se utilizó en primera instancia.

En lugar de esa escala, la sala ha decidido aplicar la normativa vigente en la Unión Europea que permite a los familiares “obtener un resarcimiento mayor si acreditan el daño, tanto personal como material, efectivamente sufrido como consecuencia de la pérdida de un familiar”, según indicó la web de la emisora.

Octavo aniversario

El accidente, que cumplirá ocho años el sábado, se produjo cuando el vuelo JK5022 a Las Palmas de Gran Canaria tuvo un problema al despegar y se estrelló poco después de perder el contacto con el suelo en la misma pista del Aeropuerto Madrid Barajas-Adolfo Suárez.

La presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, Pilar Vera, dijo poco después de conocer la decisión que espera “que esto se extienda a cada una de las familias” de las víctimas. En una entrevista en la SER, Vera recordó que Spanair contaba con una póliza de seguro de 1.500 millones de dólares (algo más de 1.300 millones de euros al cambio en esa fecha) y pidió que se dedique esa cantidad íntegra a resarcir a las víctimas. “Partimos de que no hay dinero que repare o pueda compensar la pérdida de una vida humana”, explicó.

“Más que una buena noticia, para nosotros es que la justicia por primera vez se detiene a mirar a la familia de 172 personas que se subieron a ese vuelo”, señaló Vera, que ha vuelto a pedir una comisión de investigación en el Congreso para esclarecer el suceso.

Fuente: El País 

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España. Pisos turísticos bajo la ley

Estándar

Flexibilizar las reglas para incorporar nuevas realidades económicas a la legalidad es un objetivo legítimo y necesario en una sociedad dinámica como la que aspiramos a tener. Los pisos turísticos salieron de la competencia de la Ley de Arrendamientos Urbanos en 2013 y desde entonces están sujetos a regulaciones dispares según las comunidades autónomas, en ocasiones en colisión con los sectores hosteleros que se sienten afectados y en ocasiones en colisión con una sana competencia. Baleares prohíbe los pisos turísticos y permite solo los chalés unifamiliares; Madrid impedía alquilar por estancias inferiores a cinco días hasta que una sentencia de su Tribunal Superior de Justicia anuló esta disposición; Canarias lo restringe en zonas turísticas en una medida impugnada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Las prohibiciones y límites tan excesivos son inaceptables en una economía abierta como debe ser la española. Pero permitir no es desregular, y en ese sentido la necesidad de licencias y de los impuestos correspondientes es la vía para que ese sector pueda seguir creciendo y genere beneficios para el turista, para el arrendatario y no cause perjuicios a la sociedad.

Barcelona ha ordenado el cierre de 256 pisos y ha impuesto multas de 30.000 euros a los portales de alquiler Airbnb y Homeaway por publicar anuncios de pisos sin licencia, una medida que desata la furia de estas plataformas y de los partidarios de la desregulación. Pero el exceso de visitantes —Barcelona recibió 8,9 millones de turistas en 2015— se ha convertido en el cuarto problema para sus ciudadanos, y es responsabilidad de las autoridades municipales ordenar esa realidad.

Los portales no se consideran responsables de infracciones de terceros y han recurrido la multa, que el Ayuntamiento amenaza con elevar hasta los 600.000 euros. El pulso judicial está servido y deben ganarlo el equilibrio y la legalidad.

Fuente: El País 

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