Adiós al turismo de experiencias. Bienvenido el turismo de emociones

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El turismo de experiencias ha muerto. Entre todos lo hemos matado. Causas del fallecimiento: sobredosis y abuso del término. En realidad, el concepto fue mal utilizado desde el principio. Hemos estado mirando al dedo -las experiencias- en lugar de fijarnos hacia dónde apuntaba: las emociones.Y es que según apunta David Mora, consultor y profesor de Turismo, “las experiencias son el medio para alcanzar las emociones”.

Jaime Leon Andrés, exdirectivo en Tui Spain y en la actualidad agente de viajes especializado en la creación de paquetes turísticos, confirma el diagnóstico: “Estamos en una segunda fase , que es el turismo de emociones”.

Lo cierto es que en los últimos años la palabra “experiencias” ha acabado convirtiéndose en un eslogan comercial cada vez más trillado en el mercado turístico.

Quizá porque destinos y empresas turísticas vieron en este recurso un concepto de moda que podía ayudarles a diferenciarse de la competencia.

“Si una vivencia turística no es algo novedoso, positivo, placentero y que logra erigirse en un recuerdo indeleble en nuestra memoria, no podría considerarse, en mi opinión, una auténtica experiencia”, indica David Mora.

“Por desgracia, el concepto ‘experiencial’ ha sido triturado por las técnicas publicitarias. Hoy en día, no hay producto o servicio que no se trate de vender como una ‘experiencia única’. Un paquete de fin de semana en régimen de alojamiento y desayuno, con cena romántica y acceso a un spa no constituiría una experiencia memorable, por mucho que nos empeñemos en poner la palabra ‘experiencia’ en folletos y web”, insiste este experto, creador de la web emoturismo.com.
Y en cualquier caso, añade David Mora, “toda actividad turística puede ser experiencial si la diseñamos desde el análisis de las emociones que generarán en el cliente”.

Incluso el producto por excelencia de la industria turística española, el sol y playa, también debería ser rediseñado bajo este prisma para que sea “memorable”.

¿Cómo? Buscando “nuevas interacciones que el visitante tenga con el destino: oferta complementaria, música ambiente, tematización, iluminación, olores, etc”.

Pero la creación de vivencias que nos alejan de lo cotidiano para transformarse en recuerdos memorables no es algo fácil.

Incluso el profesor en psicología Mihály Csíkszentmihályi, una de las referencias en esta área con sus estudios sobre “La psicología de la experiencia óptima”, habla sobre la importancia de crear experiencias provistas de un “sentido de alegría” y una sensación de disfrute para que perduren en la memoria.

Este académico ha teorizado también sobre el concepto “flow” (caudal, en inglés) que, “simplificando mucho, sería cuando se nos pasa el tiempo volando casi sin enterarnos cuando estamos haciendo algo que nos gusta mucho”, expone David Mora.

Destinos con un relato

Algunos destinos y operadores turísticos han querido llevar de la teoría a la práctica estos planteamientos, desarrollando nuevos productos que despiertan emociones intensas y casi inmediatas.

Por ejemplo, en Málaga ha sido todo un éxito -a los pocos meses de inaugurarse- el sendero conocido como Caminito del Rey, que ofrece el gancho de haber sido “uno de los caminos más peligrosos del mundo” en un paisaje de vértigo, con una gran historia de fondo detrás.

También están teniendo una gran repercusión en medios de comunicación y redes sociales otras pasarelas y puentes que se asoman a precipicios en plena naturaleza, atracciones que responderían a la fórmula del turismo del vértigo.

“Estamos en una segunda fase, que es el turismo de emociones, cuando el viajero se emociona ante un territorio, un momento mágico o una actividad que difícilmente va a poder repetir si no va acompañada de unas personas determinadas”, explica el profesional turístico Jaime León.

Su agencia de viajes, por ejemplo, ha creado un paquete turístico donde los participantes, con la ayuda de los Bomberos, llevan a cabo un rastreo por la montaña en pos de una leyenda local.

El objetivo es encontrar una estatuilla que desapareció durante la Guerra Civil, el Pastoret de Vilanova de la Sal. La búsqueda es real pero siguen siguen sin localizar esa reliquia histórica.

“Los viajes deben ser propuestas para sentir emociones. El participante piensa que difícilmente podrá repetir exactamente esa misma experiencia y que ha sido privilegiado de una manera especial”.

¿Será el turismo de emociones una de las tendencias emergentes del turismo en 2016? David Mora cree que sí. “Los turistas huyen desde hace años de los lugares comunes y de los destinos indeterminados. Y los múltiples análisis que se han realizado sobre los Millennials, por ejemplo, respaldan esta tendencia que debería convertirse en norma”.

Fuente: Hosteltur

Pueden acceder a la nota en este Link

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