¿Impuesto al turismo?

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Máxima tensión. La nueva ronda de devaluación -que llevó al dólar cerca de los $30 en el mediodía del viernes y que sólo fue frenado por el Banco Central por una intervención fuera de agenda- provoca chispazos en las entrañas del equipo económico.

El último cimbronazo ocurrió el viernes, cuando trascendió que el Gobierno aplicaría un nuevo impuesto a los viajes al exterior y también a los gastos con las tarjetas en el extranjero, como forma de frenar la masiva salida de dólares y así achicar el déficit de la cuenta corriente.

Esa iniciativa, avalada por el presidente del Banco Central, Luis “Toto” Caputo, y también por un sector del gabinete, encabezado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se encontró con la rotunda negativa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

En medio del estrés cambiario, el ministro de Hacienda y Finanzas, y desde algunas semanas coordinador del equipo económico, hizo saber que presentaría la renuncia si Mauricio Macri toma la decisión de avanzar con el gravamen al turismo.

Para Dujovne, un impuesto de ese tipo es su límite a permanecer en el Gobierno. Interpreta que sería una pésima señal hacia el mercado, justo en momentos en que el Gobierno precisa imperiosamente recomponer la confianza perdida.

Desde el Palacio de Hacienda aseguran que cuentan con el aval de Marcos Peña, y que Dujovne“está firme” en su cargo.

Hay algo cierto: varios ministros del gabinete nacional ya daban por hecho la implementación de ese gravamen al turismo, y ya estaban al tanto de los detalles: que la alícuota para los pagos con tarjetas fuera de la Argentina sería del 15%.

Se entiende el enojo de Dujovne. El ministro coordinador viene de sufrir el rechazo a una iniciativa suya. Algunas semanas atrás había propuesto la suspensión a la rebaja programada de las retenciones a la soja, cuya alícuota se reduce en medio punto porcentual cada mes.

Esta medida había sido rápidamente rechazada por el ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, en representación de los intereses del campo.

Dujovne sigue creyendo que, en medio del esfuerzo que está haciendo toda la sociedad para bajar el déficit fiscal, el sector sojero debería acoplarse. La cuestión volvió a analizarse en la tarde del viernes entre Dujovne y el propio Macri, durante un encuentro que ambos compartieron en la quinta de Olivos en medio de la escalada del tipo de cambio.

Fuentes oficiales no descartan que, finalmente, aquella rebaja de las retenciones quede archivada, tal como quiere Dujovne, y que la decisión sea comunicada en las próximas horas. Macri tiene pautada una reunión con la Mesa de Enlace del sector, el próximo martes.

La presión sobre el tipo de cambio sorprendió a los funcionarios económicos, que no encuentran una explicación racional a lo que está pasando. Admiten, eso sí, que la situación está “mucho más complicada de lo esperado” por la ola de desconfianza que baja desde Wall Street.

Ese “pulgar para abajo” se refleja en los precios de los bonos de la deuda, que caen entre 1% y 2% a diario por la ola de ventas de los grandes fondos de inversión internacionales. El último viernes, esos títulos derraparon hasta 3,5% en Wall Street.

Paradojas del mundillo financiero: se trata de los mismos fondos que apenas iniciado el año le compraron nada menos que u$s9.000 millones a Caputo. Aquellos buenos tiempos quedan hoy mucho más lejos que lo marcado estrictamente por el calendario.

En respuesta a esa desconfianza del mercado y enviar una señal contundente de respaldo político para concretar el ajuste de las cuentas públicas, la Casa Rosada logró un respaldo público de parte de los gobernadores peronistas.

Juan Schiaretti (Córdoba), Domingo Peppo (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) respaldaron la baja del déficit fiscal, en la apertura de las negociaciones por el Presupuesto 2019, que deberá acoplarse con el acuerdo firmado con el Fondo Monetario. El jefe de los senadores del PJ, Miguel Angel Pichetto, se sumó a esa declaración de apoyo.

Lo cierto es que apenas finalizado el partido de la Selección contra Francia, los funcionarios se pusieron trabajar en medidas que recompongan la confianza perdida, antes de que reabran los mercados, el próximo lunes.

Después de lograr el aval del Fondo Monetario para una línea de u$s50.000 millones -que aseguraría los repagos de la deuda hasta el final del mandato de Macri-, el Gobierno estaba convencido de que tenía estabilizada la situación.

A comienzos de esta semana, Dujovne y Caputo pensaron que lo habían logrado. Macri también. Por eso habían pasado a la siguiente página: la puesta en marcha de medidas para sostener la actividad económica. La nueva ronda devaluatoria vuelve todo a la Fase 1: encontrar la manera de estabilizar el mercado cambiario durante algunas semanas. Sólo sobre esa base en firme, el Gobierno podría armar la estrategia para adelante.

Fuente: iprofesional

Pueden acceder a la nota completa en el siguiente Link

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