¿Las empresas deben respetar las promociones que ofrecieron siempre?

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Federico Dangelo Martínez

Argentina es un país singular, desde muchos aspectos. Pero uno de ellos quedó marcado en los repentinos cambios que se sucedieron a partir de la variación en la cotización del dólar frente a nuestro peso, luego de las PASO. En razón de ello, un aspecto que me llamó la atención, el 4 de septiembre del corriente año, fue un mensaje desde la Defensora del Consumidor, que decía: “Las empresas deben respetar las promociones que ofrecieron. Si no lo hacen, podés hacer tu reclamo…”.

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Uno podría preguntarse ¿Es tan así? Para arribar a dicha respuesta resulta necesario analizar el artículo 1091 del Código Civil y Comercial de la nación, el cual expresa:

“Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o parcial del contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.”

Entonces, ante una situación de excesiva onerosidad ¿se puede plantear la resolución del contrato? Es cierto que los contratos se acuerdan con el fin de cumplirse. Pero es en tiempos de crisis y cambios bruscos en las economías, donde se produce inseguridad jurídica, la que se traslada a los negocios realizados entre personas, empresas y Estados, surge la necesidad de abordar la problemática que se plantea ante dichos fenómenos imprevisibles, cuando uno de los contratantes se ve perjudicado tornando la obligación asumida por su parte en desproporcionada y excesivamente onerosa, afectando de esta manera el equilibrio contractual que existía al momento de celebrar el contrato.

Expresa Massa (1) que “estas circunstancias que producen un vuelco inesperado de la voluntad de las partes al momento de celebrar un contrato se remontan al tiempo de los romanos, quienes, sabiamente, entendían que el contrato produce plenamente sus efectos siempre que no se alteren las circunstancias que lo rodeaban al momento de su celebración. Todos esos cambios bruscos, que generan una inseguridad económica y subsidiariamente jurídica, necesitan de instrumentos jurídicos que actúen como verdaderos pilares que sostengan la real voluntad de las partes al momento de celebrar un contrato”.

En general, ha dicho Mosset Iturraspe (2), que “puede decirse que la teoría de la imprevisión resulta ser un remedio jurídico que busca restablecer, en determinadas relaciones jurídicas y ante la presencia de circunstancias extraordinarias e imprevisibles que volvieran excesivamente onerosa las prestación de un contratante, el equilibrio en las mismas con el fin de proteger el interés del perjudicado”.

Es más, sostuvo Spota (3) que “por nuestra parte entendimos que aun la parte que sufre la excesiva onerosidad de su prestación puede exigir, ya no la resolución contractual, sino el reajuste razonable o ‘equitativo’ de la contraprestación para mantener el equilibrio contractual, dado que la resolución es una facultad o derecho potestativo, y puesto que las convenciones, como pasamos a indicarlo, se celebran para ser cumplidas”.

Cabe precisar que, en cuanto a la imprevisibilidad, pese a que el actual art. 1091 del Código Civil y Comercial no contenga expresamente el requisito de la imprevisibilidad, corresponde entender que es un requisito necesario a los efectos de la aplicación de la normativa citada, puesto que, en caso contrario, integraría el riesgo asumido por la parte afectada al contratar. Así se ha entendido en un precedente judicial (4).

Por otra parte, y a pesar de que sólo habilita a demandar por resolución, la jurisprudencia y doctrina imperante se manifestaron por la procedencia de la adecuación o reajuste de las prestaciones. Es decir, se puede concluir que, ante situaciones imprevistas y que tornen la o las prestaciones del contrato en excesivamente onerosas, amerita que proceda la revisión del contrato por la imprevisión o la lesión sobreviniente, y que, de acuerdo a dicha revisión contractual (nueva negociación de intereses por las partes) pueda surgir su reajuste o resolución total o parcial del tan referido contrato. Para ello, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • Un hecho externo al contrato, que no se deba a la culpa o a la mora de quien se siente perjudicado.
  • Dicho hecho sea imprevisible por las partes del contrato.
  • Prestación contractual excesivamente onerosa.

Ahora ¿cuándo una prestación contractual se torna excesivamente onerosa? Para la determinación de si una prestación se ha tornado en excesivamente onerosa, y siguiendo a López de Zavalía (5), es necesario poner en relación los valores originarios, de las ventajas y de los sacrificios, medidos con un denominador común, obteniendo la diferencia que entre ellos exista; segundo, medir el grado de onerosidad sobreviviente, con los mismo cánones, pero teniendo en cuenta la diferencia obtenida en la primera operación; tercero, poner en relación los nuevos valores computables según las operaciones antes practicadas, y observar si es el caso de afirmar que existe una excesiva onerosidad en alguna de las ventajas o sacrificios de las partes o de alguna de ellas.

Concluye Curá (2016) que “el cumplimiento del contrato requiere que las prestaciones asumidas, no sólo sean ejecutadas, sino que sean bien ejecutadas. El incumplimiento, de uno de los contratantes crea una perturbación prestacional que debe ser corregida. Ante ello, la resolución del contrato se levanta como uno de los medios de defensa que permite reconstruir el equilibrio originalmente convenido. Lo mismos sucede cuando el incumplimiento deviene de una excesiva onerosidad sobreviniente, para ello, la ley, no sólo concede la facultad de solicitar la adecuación del contrato, sino también la resolución del mismo.”

En suma, circunstancias que tornen excesivamente oneroso cumplir con el contrato, por alguna de las partes, y siempre que ello se deba a los requisitos, antes mencionadas en viñetas, no activa de manera inmediata la facultad de exigir el cumplimiento del mismo, sino que las partes deberán afrontar una re negociación de sus intereses, de acuerdo al cambio instaurado por le hecho futuro, imprevisible que dificulta parcial o totalmente el cumplimiento del contrato o bien, resolver el mismo donde las partes deberán hacer las devoluciones pertinentes de tal manera que se vuelva a la situación de inicio, antes de haber contratado, para que ninguna de las dos partes salgan perjudicadas.

Referencias

Derechos de imagen destacada: Photo by Austin Distel on Unsplash
(1) Massa, Héctor, “La revisión del contrato ante el desequilibrio sobrevenido de las prestaciones: la cláusula rebus sic stantibus”, Cita Online: AP/DOC/1448/2013.
(2) Mosset Iturraspe, Jorge. Justicia contractual., Ediar, Buenos Aires, 1977, Cap. V.
(3) Spota, Alberto G. y Leiva Fernández, Luis F. P., Instituciones de derecho civil. Contratos, La Ley, Buenos Aires, 2009, Tº III, núm. 741, p. 737.
(4) CNCom., sala D, 10/11/2015, “BWA S. A. c. Autopistas del Sol S. A. s/ordinario, registro nro. 94.045/2002; Autopistas del Sol S. A. c. BWA S. A. s/ordinario, registro nro. 9518/2001 y Autopistas del Sol S. A. c. Chubb de Fianzas y Garantías S. A. s/ordinario, registro nro. 61.286/2001”, ED 266-423.
(5) López de Zavalía, op. cit., p. 465.

Bibliografía

  • Alterini, Jorge H. Código Civil y Comercial comentado. 2a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: La Ley, 2016. 1088 p. ISBN 978-987-03-3142-1.
  • Calvo Costa, Carlos A. Código Civil y Comercial comentado y anotado con jurisprudencia. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : La Ley, 2018. Libro digital. ISBN 978-987-03-3671-6.
  • Centanaro, Esteban. Manual de contratos. 1a ed., 2da reimpr. Buenos Aires: La Ley, 2016. 748 p. ISBN 9789870328810.
  • Curá, José M. Código Civil y Comercial de la Nación comentado. 2a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : La Ley, 2016.1088 p. ISBN 978-987-03-3097-4.
  • Martorell, Ernesto E. dir. Tratado de los contratos de empresa. 2a ed., amp. y act. Buenos Aires: Abeledo Perrot, 2016. 4 v. ISBN 9789502027678.
  • Vítolo, Daniel R. Manual de contratos. Buenos Aires: Estudio, 2017. 2 v. Manuales. ISBN 9789508975515.
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