10 Consejos para ser un viajero ecofriendly. Mejor dicho, sustentable

Actualmente es muy común que veamos cada vez más noticias y sucesos que involucren al medio ambiente, como por ejemplo los incendios en el Amazonas y en Australia, y la prohibición de sorbetes de plástico en Buenos Aires.

Se dice que tenemos diez años para cambiar nuestros hábitos, o de lo contrario las consecuencias medioambientales se tornarán irreversibles. Pero no se asusten: este artículo lejos de estar enfocado del lado de la negatividad, viene a proponerte una serie de tips para tener en cuenta al momento de hacer un viaje.

A todos nos encanta viajar. Pero, ¿alguna vez te preguntaste si esto genera un impacto en nuestro planeta? La respuesta es sí. Muchas veces la falta de conocimiento, o incluso conciencia, nos hace actuar de manera irresponsable, no porque así lo queramos, sino porque nadie nos informa sobre cómo poder ayudar.

Así pues, aquí les dejamos 10 tips para que hagan de su próximo viaje uno mucho más amigable con el medio ambiente:

  1. Adaptarnos a las prácticas de reciclaje. Es probable que al visitar un destino, el lugar posea prácticas de reciclado. Sería muy productivo dedicar tan solo unos muy breves minutos para comprender las indicaciones que el alojamiento, y el lugar, nos comunica para facilitar las tareas de reciclaje (y familiarizarnos con los significados de los colores de los cestos de basura).
  2. No arrojar basura al piso. Así como hablamos de reciclar, es importante ser conscientes de que no debemos ensuciar el lugar en el que nos encontramos. Es muy tentador “ocultar” el vasito de plástico que tenemos en la arena si nos encontramos en la playa, pero esto resulta crucial para el medio ambiente. También afecta a la comunidad del lugar que estamos visitando. Por ejemplo: han habido protestas en Barcelona para que dejen de llegar turistas a la ciudad por estos malos hábitos.
  3. Llevar una botellita recargable. Muchos destinos están preparados para ofrecer al viajero agua potable gratis para que se mantengan hidratados. Podes llevar tu propia botella para evitar plásticos de un solo uso. De esta manera, contribuís con el medio ambiente y también con tu salud.
  4. Proteger a los animales. Si encontramos animales en la ruta del destino que estamos visitando, es importante no disturbarlos. Tampoco tenemos que alimentarlos: hubo muchos casos de especies que se acostumbraban a la comida de los turistas y a su fácil acceso, haciendo que pierdan los instintos de conseguir su propio alimento y generando una relación de dependencia esperando a que lleguen más viajeros.
  5. Valorar a la comunidad local. Si bien no tiene mucha incidencia en el cuidado ambiental como se cree, lo cierto que este “tip” ayuda mucho al enfoque social de la sustentabilidad. Como mencionábamos en el ejemplo de Barcelona, muchos habitantes no se sienten cómodos con los turistas que llegan a su comunidad. Es por ello que nunca está de más aprenderse las palabras básicas en su idioma (como “buenos días”, “por favor” y “gracias”), para que se sientan valorados. También es bueno no incomodarlos pidiéndoles fotos, y adaptarse a sus normas de convivencia. Después de todo, su cultura es lo que en gran parte iremos a visitar.
  6. Observar lo que consumimos. Este consejo es muy importante porque es algo de lo que no se habla tan comúnmente. En los destinos turísticos es muy lindo traernos souvenirs para quedarnos de recuerdo y para hacer regalos. Si nos fijamos, es muy posible que el lugar de origen del producto que estamos eligiendo sea de China (o también India), a pesar de que nos encontremos en otro país. Esto es malo para la economía del destino, ya que sin darnos cuenta podemos estar eligiendo un producto comercial en lugar de uno autóctono realizado por un artesano del lugar.
  7. Si se puede, tratar de visitar lugares no tan frecuentes del destino. En casi todos los destinos, el sistema turístico termina adaptándose a lo que el viajero quiere ver. Es decir, de a poco se va transformando, exagerando su cultura y lugares principales para satisfacer al turista (esto sucede por ejemplo con los variados shows de tango en Buenos Aires). Es por ello que si cabe la posibilidad, es bueno alejarse un poco de la “zona céntrica” e intentar averiguar por otras actividades más típicas y genuinas del lugar. Esto no sólo te ayudará a conocer realmente el destino, sino que también ayudará a circular la economía para todos los comerciantes turísticos.
  8. Cuidar los lugares naturales. Si nos encontramos en parques nacionales o reservas protegidas, una de las consignas principales es no llevarse nada del lugar en el que nos encontramos (ni siquiera una hoja o una piedrita). Puede parecer un poco tonto, pero es lo primero que se les pide a los visitantes. Esto es porque si cada uno nos lleváramos algo, el lugar que estamos visitando se vería cada vez más modificado y de a poco dañaría el ecosistema que se intenta proteger.
  9. Cuidado con el cigarrillo. Si fumas, hay que asegurarse de que la colilla del cigarrillo quede bien apagada y tirarla en un contenedor. Una sola colilla puede contaminar 50 litros de agua, o también si queda en un lugar con vegetación, provocar un incendio. Hace un tiempo un grupo de jóvenes se juntó en una plaza de La Plata para limpiarla y en sólo una hora levantaron ¡40.000 colillas!
  10. Ser conscientes con las actividades que elegimos realizar. Así como hablábamos del consumo responsable, hay que destacar que hay actividades turísticas que involucran a la explotación animal. Es de público conocimiento los shows con animales, los cuáles son sometidos a maltratos y/o condiciones impropias para estos seres vivos. Ante esto, es bueno elegir no realizar estas actividades para que pierdan injerencia y finalmente se vayan dejando de poner en práctica.

Si comenzamos a incorporar consejos como estos, no sólo convertiremos a nuestro planeta en un lugar más sano, sino que también estaremos ayudando a mucha gente y animales.

A veces nos puede desalentar el pensar que nuestro aporte no cambia nada, pero todo lo contrario, es el turista quien define la oferta. De hecho, hay una frase del escritor francés  Marcel Proust que simboliza perfectamente esta idea. El mismo decía:

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”

Marcela L. Romano

Lic. en Turismo y Hotelería

Créditos de imagen: photo by Ishan @seefromthesky on Unsplash


Derecho y Turismo

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